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"Señor, sálvanos, que perecemos".
(Mateo 8, 25)

El Final de los Tiempos y la Biblia

En la Biblia, también encontramos elementos comunes con las profecías de Garabandal:

Dios es justo y misericordioso, y corrige al que ama.

Dios se verá obligado a intervenir, debido a la maldad de los hombres. En el Nuevo Testamento (Evangelios, Apocalipsis) se narran los acontecimientos que ocurrirán durante la Parusía o Segunda Venida del Señor.

A continuación se presentan algunos pasajes bíblicos que tratan esos temas.

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La Justicia de Dios / Romanos 9, 14 - 24

¿ Qué concluiremos ?. ¿ Acaso es Dios injusto ?. ¡ De ninguna manera !.

Es un hecho que a Moisés le dice: "Tendré misericordia de quien yo tenga misericordia; y me compadeceré de quien yo me compadezca". Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios.

Porque la Escritura le dice al faraón: "Te levanté precisamente para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea proclamado por toda la Tierra". Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y endurece a quien él quiere endurecer. Pero tú me dirás: "Entonces, ¿ por qué todavía nos echa la culpa Dios ?. ¿ Quién puede oponerse a su voluntad ?".

Respondo: ¿ Quién eres tú para pedirle cuentas a Dios ?. ¿ Acaso le dirá la olla de barro al que la modeló: "¿ Por qué me hiciste así ?". ¿ No tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro unas vasijas para usos especiales y otras para fines ordinarios ? .

¿ Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia a los que eran objeto de su castigo y estaban destinados a la destrucción ? .

¿ Qué si lo hizo para dar a conocer sus gloriosas riquezas a los que eran objeto de su misericordia, y a quienes de antemano preparó para esa gloria ?.

Esos somos nosotros, a quienes Dios llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles.

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La Corrección del Señor / Proverbios 3, 1 - 12

Hijo mío, no olvides mi enseñanza y que tu corazón guarde mis preceptos; por que te procurarán largos días, años de vida y bienestar. Que la bondad y la felicidad no te abandonen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tablilla de tu corazón; así encontrarás favor y éxito perfecto a los ojos de Dios y de los hombres. Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes sobre tu propia prudencia.

En todos tus caminos piensa en él, y él allanará tus senderos. No te tengas por sabio; teme al Señor y apártate del mal; esto será medicina para tu carne y refrigerio para tus huesos. Honra al Señor con tus riquezas, con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros estarán llenos en abundancia y tus bodegas rebosarán de vino.

No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor y no te enfades por su reprensión, porque el Señor reprende al que ama, como un padre al hijo querido.

 


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