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"Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis
como niños, no entraréis en el reino
de los Cielos". (Mateo 18, 3)

La Confesión: Guía Práctica

VII. Pasos para preparar una buena Confesión

A. Exámen de Conciencia

Se trata de zambullirte en ti mismo, en tu vida, en tu historia, para detectar aquello que no está como a Dios le gustaría que estuviese. Hay que ser muy honestos con Dios, sin buscar engañar a Dios o a nosotros mismos. Busca la raíz de tus problemas para remediarlos mejor. Evita las grabaciones memorizadas. Cuando el amor es grande se fija más en los pequeños detalles. Cuando más cerca está un alma de Dios, más sensible es a los pequeños detalles. El examen de conciencia consiste en detectar en qué he lastimado a alguien que amo y que me ama. El Decálogo es el programa de vida que Dios nos preparó al crearnos. El pecado está en rechazar ese plan de Dios.

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas

Dios te pide: Reconocerle como tu Creador y dueño, como aquel de quien vienes y a quien tienes ligado tu destino eterno.

Pecados contra el Primer Mandamiento:

Poner en el primer lugar de mi jerarquía de valores a algo o a alguien que no sea Dios.
Descuidar la intimidad y unión con Dios (oración, piedad, sacramentos).
Sacrilegio: Tratar sin respeto cosas o personas consagradas a Dios.
Tentar a Dios: Exigir una señal de Dios como condición.
Abuso de la misericordia de Dios: No corregir nuestra vida pecaminosa por la seguridad de que la misericordia de Dios nos perdonará.
Desesperanza: Considerar que Dios no nos puede salvar o dejar de esperar su salvación.
Rechazar las verdades de la fe.
Superstición.


2. No tomarás el nombre de Dios en vano

Dios te pide: Guardarle el debido respeto.

Pecados contra el Segundo Mandamiento:

Perjurio (jurar en falso).
Blasfemia.
Incumplir las promesas y juramentos hechos a Dios.


3. Santificarás las fiestas

Dios te pide: Dedicar un día a la semana al descanso para fomentar tu relación con Dios, ir a Misa todos los Domingos y fiestas de obligación, y no dedicarse a trabajos que impidan cumplir con el precepto.

Pecados contra el Tercer Mandamiento:

Faltar a Misa los domingos o fiestas de precepto.
Realizar trabajos que impidan cumplir con el precepto.


4. Honrarás a tu padre y a tu madre

Dios te pide: Cumplir con los deberes que vinculan recíprocamente a padres e hijos.

Pecados contra el Cuarto Mandamiento:

No amar o respetar a los padres.
No socorrer a los padres en sus necesidades.
No educar cristianamente a los hijos.
No dar buen ejemplo a los hijos.


5. No matarás (servirás a la vida)

Dios te pide: No lastimar ni atentar contra la vida propia o ajena, física o moral.

Pecados contra el Quinto Mandamiento:

Pecados contra la propia vida.
Intento de suicidio.
Autolesionarse físicamente.
Exponer imprudentemente la vida.
Embriagarse o drogarse.
Pecados contra la vida ajena.
Las críticas y la difusión de los defectos ajenos.
Las calumnias.
Maltratar físicamente a otras personas.
El aborto.


6. No fornicarás (servirás al amor)

Dios te pide: El recto uso del instinto sexual, es decir, un uso acorde a la naturaleza que Dios nos dio al crearnos. Dios nos creó hombre y mujer, dos sexos complementarios que, por su misma naturaleza, se atraen, y cada uno busca en el otro lo que le falta. A diferencia de otros animales, Dios dotó al hombre de inteligencia y voluntad. El hombre es el único animal cuya sexualidad debe estar iluminada por el amor. Así, la sexualidad humana tiene dos finalidades intrínsecas: (1) manifestar el amor, en la unión plena de la pareja, (2) dar vida en un nuevo ser igualmente capaz de amar. Los esposos deben vivir su relación sexual de acuerdo al plan de Dios. Su sexualidad debe estar abierta a la manifestación del amor y la procreación de la vida. Cuando se excluye uno de estos dos fines, el ejercicio de la sexualidad se aparta del plan de Dios.

Pecados contra el Sexto Mandamiento:

Pecados cometidos en solitario.
Masturbación.
Pensamientos y deseos morbosos consentidos.
Pornografía.
Pecados cometidos con una persona del sexo opuesto.
Fornicación.
Adulterio.
Caricias deshonestas.
Tocamientos.
Pecados cometidos con una persona del propio sexo (homosexualidad).


7. No robarás (servirás a la justicia)

Dios te pide:No adueñarse de cosas que pertenecen a otros.

Pecados contra el Séptimo Mandamiento:

El robo.
El trato injusto a personas que dependen económicamente de mí.
No cumplir a conciencia mis obligaciones profesionales.
El despilfarro de bienes económicos.
El apego desproporcionado a las riquezas o al poder.


8. No mentirás (servirás a la verdad)

Dios te pide: Vivir siempre de cara a la verdad.

Pecados contra el Octavo Mandamiento:

La mentira.
El engaño.


9. No desearás la mujer de tu prójimo

Dios te pide: Fidelidad y respeto al sacramento del matrimonio.

Pecados contra el Noveno Mandamiento:

Adulterio.
Infidelidad.


10. No codiciarás los bienes ajenos

Dios te pide: Disfrutar lo que Él nos da, sabiendo tomarlo como don de su amor sin poner los ojos en los bienes o la posesiones de los demás.

Pecados contra el Décimo Mandamiento:

Envidia.
Calumnias.
Conflictos familiares.


Pecados de omisión

Es no hacer todo el bien que razonablemente estaría en tus manos realizar. El cristianismo no es sólo evitar el mal, sino buscar el bien; no se trata simplemente de no pecar, si no de crecer en la santidad día a día. Tienes la responsabilidad de poner a producir todos los talentos que Dios te ha dado.


B. Dolor de los pecados

Que te duela haber pecado. No porque viste derrumbarse la imagen que tenías de ti mismo y descubriste la miseria de tu corazón, si no porque has entristecido injustamente a Jesús. Que te duela haber defraudado a un Dios que estuvo dispuesto a ser crucificado por amor a ti. Dios quiere que todos alcancemos la felicidad eterna, que nadie se pierda eternamente para el Amor; pero nos creó libres y no puede contradecirse así mismo, obligándonos al final a aceptar su amor cuando lo hemos rechazado.

C. Propósito de enmienda

Para que el deseo de ser perdonado y el dolor por las ofensas a Dios tengan credibilidad, se necesita un sincero propósito de no volver a pecar. El hombre no puede dar absoluta certeza de que no volverá a pecar, pero sí puede asegurar que pondrá su mejor esfuerzo por ser como Dios quiere, de ahora en adelante. No tiene sentido pedirle perdón a Dios, si no estoy dispuesto a luchar por el cambio.

D. Decirle los pecados al Confesor

Jesucristo nos conquistó en la Cruz el perdón de los pecados. Él quiso dejar en manos de los apóstoles y sus sucesores ese perdón por el que pagó tan alto precio. Fue el mismo Jesús el que quiso que el perdón nos llegara a través de la Iglesia, y concretamente, a través sus sacerdotes.

E. Cumplir la penitencia

La penitencia tiene dos finalidades: por un lado te ayuda como correctivo para no pecar más, y por otro lado, es una forma de recomponer el orden que Dios estableció y que tú has roto con tu pecado. En el sacramento se perdona tu pecado, pero el desorden que con él introdujiste en el mundo persiste y necesitas purificarte de él y de sus consecuencias.

VIII. Prejuicios sobre la Confesión

1. "Mi pecado es demasiado grave, me da vergüenza lo que el Sacerdote pueda pensar". Sólo hay un pecado sin remedio, y por eso realmente abominable: no querer pedir perdón. Pero siempre es mayor la alegría de Dios por perdonarte y verte junto a Él, que lo trágico del pecado. El Sacerdote es consciente de todo ello, y participará del "gozo que hay en el Cielo por un pecador que se arrepiente".

2. "El sacerdote es muy duro e irracible". Es una actitud infantil que revela un total desconocimiento del sacramento. Hay que saber prescindir de la persona concreta que está sentada en el confesionario: en ese momento es el representante de Cristo y eso es lo más importante.

3. "Ha pasado mucho tiempo desde mi última confesión". En lugar de ser un obstáculo, debe ser una motivación para acercarse al sacramento. Jesús quiere perdonarte y tú no lo quieres dejar.

4. Evita tantear al confesor. Para la validez del sacramento es necesario decir todos los pecados mortales desde la última confesión y se recomienda decir también los veniales, aunque no haya obligación estricta. También es necesario hacer (cuando se requiera y de manera concreta), aquellas aclaraciones que pueden cambiar la naturaleza o gravedad del pecado.

5. Evita también las tácticas dilatorias. Frecuentemente se deben al deseo de justificarse o de rebajar la propia responsabilidad.

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